Es un nutriente que está presente de manera natural en ciertos alimentos, se encuentra en mayor proporción en frutas, verduras, leguminosas, nueces y cereales. Su importancia radica en que contribuye a una más pronta sensación de saciedad, hace más fácil la digestión y ayuda a controlar el peso. Se encuentra de manera natural en algunos productos o también adicionada en algunos alimentos para aumentar su contenido de fibra.
A la fibra también se la conoce como afrecho, salvado o bagazo; es la parte de las plantas o de los frutos que no absorbe el sistema digestivo humano, pero que ayuda a que la digestión sea mejor.
Sí, hay dos tipos de fibra. La insoluble, que regula la digestión y está presente en la granola, la avena, el salvado de trigo, algunos granos, frutas (la piel de la manzana), maíz y vegetales como las zanahorias.
Y la fibra soluble, que desempeña un papel importante en la disminución de los niveles de colesterol y de azúcar en la sangre. Algunas fuentes de esta fibra son las leguminosas como las arvejas, los garbanzos, los fríjoles y las frutas. En estudios recientes se ha demostrado que el consumo de fibra soluble ayuda a bajar los niveles de colesterol en la sangre, entre otros beneficios que todavía se investigan.
La cantidad recomendada de fibra depende de la cantidad total de las calorías que una persona consume cada día. Al igual que con todo lo que comemos, la ingesta exagerada de fibra puede causar problemas digestivos como distensión y cólicos, por eso su incremento debe ser gradual. Un adulto que consume en promedio 2.000 calorías diarias debe recibir entre 25 g y 30 g de fibra por día, cifra que está lejos de la realidad, porque muchas personas a veces tan sólo consumen 10 g ó 15 g.
Al fijarte en la tabla nutricional debes verificar que la cantidad de fibra por porción de alimento no sea inferior a 2,5 g, esto equivale a 10% del valor diario recomendado.
Recuerda que 1 g de fibra te aporta 4 calorías, entonces los 25 g que necesitas en un día te aportan 100 calorías.
Panes y cereales. Seis porciones diarias aportan alrededor de 12 g de fibra. Incluye granola, salvado de trigo, cereal tipo hojuelas de maíz, avena, pan integral, tostadas.
Frutas. Tres porciones diarias aportan cerca de 6 g al día. Pulpas, frutas naturales y liofilizadas. Se destacan como fuente de fibra mango, guayaba, tamarindo, manzana, moras, uchuvas, fresas, frambuesas, guanábana, ciruelas. Alcachofas, ahuyama, brócoli, coliflor, espinaca, habichuela, zanahoria.
Leguminosas. Una ración aporta 4 g de fibra al día. Se recomiendan fríjoles, arvejas, garbanzos y lentejas.
Semillas. Una ración aporta 3 g de fibra, prueba las semillas de girasol y el maní.
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Estas prácticas te ayudarán a incluir suficiente fibra en la alimentación para gozar de buena salud. Recuerda que para tener una dieta saludable se debe seleccionar una amplia variedad de alimentos y limitar el consumo de aquellos que sean altos en calorías, grasa y sodio.